En Koocok no contamos kilocalorías

Las kilocalorías son la unidad que se utiliza para medir el contenido energético de los alimentos. Cada organismo consume diariamente una cantidad determinada de energía, que varía según nuestra constitución, metabolismo, nivel de salud, práctica de ejercicio, etc.

Pero más allá de tener en cuenta las calorías que nuestro cuerpo necesita para funcionar, hay que tener claro que la clave no es la cantidad, sino su calidad. El punto de mira debe estar en qué tipo de calorías tienen los alimentos, ya que no todas son iguales, y por lo tanto nuestro organismo no las procesará de la misma forma. No es lo mismo consumir 200 kilocalorías provenientes de galletas industriales, que las 200 kilocalorías que nos aporta medio aguacate. Las primeras son calorías vacías: nos dan energía (a corto plazo), pero no nutrientes. En cambio, las segundas alimentarán nuestras células y aportarán energía sin generar picos de insulina en sangre.

Si las kilocalorías provienen de alimentos ricos en azúcares simples, pasan directamente a la sangre haciendo trabajar intensamente al páncreas para que segregue insulina, la hormona encargada de ayudar a procesar la glucosa. En presencia de insulina en la sangre, el cuerpo no es capaz de quemar grasa, al contrario, el azúcar ingerido se almacena en forma de grasa en el hígado o en el músculo. Si este proceso se repite en el tiempo, se produce una inflamación sistémica crónica y se puede generar resitencia a la insulina, que a la larga puede provocar diabetes de tipo 2. De la misma forma, si las kilocalorías de los alimentos son de grasas no saludables (como las llamadas grasas trans), generaremos radicales libres y por lo tanto oxidaremos nuestro organismo.

En resumen, llevar una dieta y una vida saludable se basa en consumir alimentos, y no productos. Elegir verduras, frutas, proteínas de calidad, grasas saludables, alimentos de temporada, de proximidad y a poder ser ecológicos. Darle la espalda a los procesados, productos light engañosos, harinas refinadas y azúcares independientemente de las kilocarorías que éstos tengan, ya que no aportan nutrientes, promueven la acumulación de grasa blanca, son proinflamatorios y en dietas de adelgazamiento son técnicas que inducen al “efecto yoyo”. Además, ¿quién quiere pasarse el día contando calorías? Resulta una técnica poco efectiva y que no promueve la educación alimentaria.

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